Christine Berrie, Ilustradora
Amé su trabajo. www.christineberrie.com
Consúmase en pequeñas cantidades.
Amé su trabajo. www.christineberrie.com
Llegué a Taiwán sana y salva. Los primeros días fueron insoportables debido al calor y la humedad que hay en esta isla. El jetlag también hizo lo suyo, y a menudo figuré despierta a las 4am… que es cuando mis abuelos se despiertan. Me tomó un par de días acostumbrarme al clima y al horario, pero pronto comenzó el programa* en el cuál vine a participar, y los días de capacitación hicieron que todos nos acomodáramos al horario de acá a la fuerza.
*El programa Taiwan Tech Trek forma parte de una iniciativa del gobierno para incentivar a los jóvenes taiwaneses radicados en el extranjero a volver a Taiwán a trabajar como practicantes en diversos centros de investigación o corporaciones estatales.
Antes de empezar el programa, mi hna me llevó al zoológico, porque yo tenía ganas de ir hace tiempo, y ella es amiga del cuidador de pandas :P
Lo más cool fue entrar al insectario y ver mariposas!
El primer día del programa nos separaron en grupos, y nos subieron a los buses cual ganado de vacas. Partimos en un viajecito de 4 días por la isla, y la primera parada fue Sun Moon Lake, un lugar turístico muy bonito.
Ahí pasamos 2 noches, y nos hicieron sufrir con eternas charlas sobre los avances tecnológicos y las iniciativas económicas que se llevan a cabo en Taiwan. Los temas eran interesantes, pero me pareció que duraron una eternidad.
Oso Manzana me acompañó y me entretuvo durante las horas de conferencia.
Las personas que comformaron mi grupo fueron: Jessie, Wendy, Kelly, Shaun, Marcos, Yen, Stephanie, Matt y Jed.

Por problemas de tiempo no pude terminar de relatar mis últimos 2 días en París, así que resumiendo, esto fue lo que hice:
Día 7
Me junté con la Min a almorzar cerca de su ofi, y nos pusimos al día con las copuchas y demases. Luego me fui a dar una vuelta al mall, y terminé cenando con ella en su casa, mientras ella hacía montones de ropa sobre la cama, y me decía “elije lo que quieras, que ya no voy a usar eso”. La amo! su ropa es de lo más cool y me queda de maravilla.
El lugar lindo donde almorzamos, y el postre.
Día 8
Me pasé el día entero arreglando detalles, empacando, armando las últimas cajas, y a eso de las 4pm me fui a dar una vuelta en los jardines de Luxemburgo, y caminé hacia St. Germain, que queda por ahí cerquita. En la noche cené con la Juliette en el restaurant japonés que queda cerca del depto. Como siempre nos atendieron súper bien, y como somos “de la casa” nos regalaron el postre :)
Amo pasearme por St. Germain, es de lo más lindo y los kioskos son geniales.
Debido a la hora extremadamente inconveniente de mi vuelo, me tuve que quedar despierta toda la noche, ya que el vuelo salia a las 7am, y a las 3am supuestamente el tranfer me iba a pasar a buscar, pero no llegó el “/%$% y me las tuve que arreglar para llegar a tiempo al aeropuerto. Nunca en la vida había tenido tantos inconvenientes para tomar un avión. Pero bueno, al final me subí al avión y para mi sorpresa el vuelo iba vacío. Yupiiiiii!
Me acabo de percatar que Pizca se ve feo en Internet Explorer. Buh.
Luego de múltiples problemas para llegar al aeropuerto, finalmente me subí al avión, y llegué a Taiwán.
El calor es insoportable, y eso me ha tenido de mal humor… Eso, sumado a los horarios de campo que tiene mi abuela, y el no tener acceso a internet me tienen mal.
Ya actualizaré cuando encuentre la manera de estar más conectada. Hasta pronto!
Muy parecido al día 4, partí al campo a afinar los últimos detalles del traslado de cajas. La única diferencia fue que hoy hizo un calor de mier… y el ático parecía sauna.
Pasé varias horas ordenando, y al terminar me eché en el sillón, me tomé una Evian al seco, y partí a tomar el tren de vuelta.
En la foto: La gatita del campo. Es super conversadora, y te sigue a todas partes.
Algo que siempre me ha gustado de esta ciudad es que nunca faltan panoramas, y se pueden encontrar actividades interesantes en cualquier época del año.

Pues llegué justo en la semana de “Designer’s Days”, que es un evento que lleva varios años realizándose en Paris. Dura 5 días, y congrega a tiendas y escuelas de diseño, quienes exponen sus últimas creaciones o aprovechan de realizar instalaciones con la temática impuesta por los organizadores cada año. También hay charlas sobre nuevos materiales, recursos energéticos, etc.
Como el tema claramente me interesa, me fui a dar una vuelta a la Ensci (que es la escuela que me encanta). De ahí me fui a la Parsons Paris School of Arts+Design, pero no me dejaron tomar fotos los muy &%/%$.
También pasé por el Museo Nacional de Bellas Artes, pero no entré, porque todavía no logro renovar mi pase de museos. A ver si mañana puedo darme una vuelta con menos gente.
Como pasé gran parte del día caminando al sol, terminé yendo al mall a tomarme algo. Y ya con más energías me fui a la casa, sin siquiera sospechar que en el camino me toparía con algo realmente insólito:
Plop.
Dos tipas argentinas (turistas) iban ayer en el metro, conversando de su reciente ida al Louvre. Una pregunta a la otra qué le pareció el museo, a lo que responde: “No sé, no me gustó, es como ir al supermercado”.
*Inserte aquí su cara de espanto*
Luego de mucho batallar, me levanté de la cama (Adolorida, por lo demás, porque el colchón es durísimo). Desayuné, me lavé, y partí a tomar el tren rumbo a Luzarches.

Luzarches queda al norte de París, a 1 hora en tren. Es un pequeño pueblo, en donde hay una tienda de cada cosa: 1 panadería, 1 biblioteca, 1 colegio, 1 lavandería, y así, aunque hay 3 restoranes, pero es la excepción.
Para aquellos que no se los he contado, ahí viví 7 meses hace 2 años y medio. Luego de haber dejado mi depto. en París, el papá de mi amiga Muriel me ofreció ir a quedarme en su casa en Luzarches, en donde es profe de física en el liceo local.
Cuando volví a Chile en plan “período sabático”, dejé mis cosas en el granero, donde no estorbara a nadie y se mantuvieran en buen estado.
Hace un par de meses me llamó Michel para decirme que se acababa de jubilar, y que se mudaban al sur de Francia (típica cosa de viejos eso de querer irse a vivir donde hay más sol). Eso significaba que se iban a cambiar de casa, y mis cosas no podrían seguir ahí.
Pues hoy fui a ver mis cosas, y me deshice de 7 cajas de ropa, revistas y chucherías. Debo reconocer que me dolío un poco al principio, pero cuando ví que no avanzaba nada, respiré hondo, y a la basura la colección de revistas Wallpaper, AD, Jalouse, Citizen K, Up Street, etc, etc, etc, etc, y si eso no era suficiente, le dije adiós a 3 cajas de ropa, incluyendo los chalecos Cacharel… Todo lo que tuviera más de 2 años de uso se fue como donación.
Terminé tan agotada, que a penas me podía el cuerpo. Pa’ más remate el tren se demoró mil en llegar, lo que se tradujo en que llegara a casa a las 23:30, con sueño, hambre, y la urgencia de ducharme.
Les sigo contando cuando esté limpia y perfumada, bye.